Ay, fíjate, es de fuera y qué lengua tiene.
Esta es una frase, entre otras muchas, que no dejas de oír vayas donde vayas y ante la que no te atreves a abrir la boca para defenderte de los insultos y protegerte del desprecio.
Podría enumerar un sinfín de anécdotas para ilustrar este desprecio que a veces sentimos las personas que venimos de fuera, los prejuicios que nos acechan a diario, porque a pesar de que en España hay muchas personas solidarias, todavía existen otras que sencillamente no nos quieren en su país.
Ser de fuera significa no tener derecho a nada, tampoco a expresarse libremente ya que nos consideran ignorantes y atrasados.
Pero antes que extranjeros somos personas. Lo éramos cuando vivíamos en nuestro país y lo seguimos siendo fuera de él.
Muchos españoles generalizan y nos atribuyen el incremento de la criminalidad y todo lo malo que pasa, incluso la crisis. Pero hay que razonar las cosas, hay que escuchar, entender y tolerar, no se debe juzgar a todo el mundo igual y no se debe marginar a alguien sólo porque sea extranjero y diferente.
Mi peculiaridad es una realidad, pero hay que saber hacer de ella una inversión para la prosperidad de España, para construir entre todos un mundo diverso, y también para cumplir la voluntad del Creador.
Pedimos un poco de confianza y mucho respeto, un buen trato.
(Publicado en el número 4 de la revista EL LIBRO DE IBN KHALDUN, Agosto de 2010).


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