Conferencia del Dr. Moneir Mahmoud Aly Al Messery, pronunciada en el Salón de Actos de la Fundación Sierra – Pambley de León, el 29 de abril de 2010 y organizada por la Universidad de León.

Estamos viviendo un momento muy delicado por los conflictos entre las creencias y las ideas. El mundo entero ha sufrido durante mucho tiempo el terror producido por dichos conflictos: lo vimos en las secuelas de las dos guerras mundiales, 55 millones de muertos. Y aún hoy, cada día que pasa, en algún lugar se derrama la sangre de alguien injustamente y dado que el mundo entero vive en un solo barco, el peligro que eso representa no es para el país en el que sucede sino para el mundo entero: lo que acontece en el oeste repercute en el este y viceversa.
Hablo ahora con ustedes y sufro por dos preocupaciones que tengo: la primera, la actitud de algunos medios informativos y la segunda, la actitud de algunos musulmanes.
Algunos medios de comunicación muestran una imagen falsa del Islam y de los musulmanes. Crean la peor imagen en la mente de la mayoría de la gente, lo que lleva a muchos ciudadanos occidentales a ver en el Islam una religión del terror y de la desvalorización de la mujer.
Mi charla de hoy es para hablar de los principios del Islam en las relaciones entre musulmanes y no musulmanes.
La primera pregunta que me hago es si la relación entre el musulmán y el no musulmán ha de conducir a la paz o a la confrontación. El Corán dice que esa relación ha de llevar a la paz y al conocimiento. Dice Dios:
Oh gente, os hemos creado de un varón y una hembra y hemos hecho de vosotros pueblos diferentes para que os conozcáis y os entendáis.
Entonces, ¿donde está el problema? El problema surge cuando cada persona piensa que es el ejemplo al que los demás han de seguir. Y así, el musulmán dice: mi civilización es la del bien y el occidental dice otro tanto. Ambos están equivocados: no hay una civilización de los ángeles y otra de los demonios, cada civilización en el mundo ha cogido tanto como ha dado. Por ejemplo, cuando los musulmanes llegaron a España hubo intercambio cultural con los españoles, dando este país entonces la mejor imagen de convivencia entre los pueblos judío, cristiano y musulmán y haciendo de España el foco de las civilizaciones.
Una segunda cuestión es si el Islam establece preferencias entre las personas por su raza. No es así, en los últimos momentos de su vida, el profeta Mahoma dijo:
Oh, gente, todos vosotros sois de Adam y Adam es hijo de la tierra, y no hay diferencia entre árabe y no árabe, ni hay blanco sobre negro ni negro sobre blanco.
El Islam ha definido muchas maneras para propiciar el acercamiento de los musulmanes a la gente no musulmana, por ejemplo, permitir al musulmán casarse con mujeres de las religiones del Libro, judíos y cristianos, lo que supone el acercamiento entre dos familias, dos credos, dos costumbres… Dios nos ha hecho distintos, blanco, negro, rico, pobre, gobernador, gobernado, distintos en idioma, en cultura… el mundo entero está basado en la regla de la diferencia, pero esa diferencia es para la reunión, el reconocimiento y el entendimiento y no para el distanciamiento.
El Profeta ha dado un ejemplo de paz social entre musulmanes y no musulmanes: un día hizo caridad con un judío que lo necesitaba, demostrando que todos, judíos, cristianos y musulmanes, estamos bajo el gran paraguas de la Humanidad. Siguiendo su doctrina tenemos que fortalecer las relaciones humanas.
Los musulmanes que conocen bien el Islam son tolerantes con los no musulmanes; sólo los ignorantes son extremistas. Un día fui testigo de cómo un musulmán se enfadaba porque un grupo de españoles no musulmanes entró en la Mezquita. Pues bien, esta persona era un ignorante: no sabía que en una ocasión el Profeta recibió a un grupo de peregrinos cristianos que le pidieron permiso para rezar en su mezquita de Medina porque no tenían otro lugar de culto cercano, y él no sólo permitió su entrada sino que les pidió que orasen en ella según su credo cristiano.
La integración no significa pérdida de la identidad cultural y religiosa sino tolerancia e intercambio de opiniones y relaciones.
Según las enseñanzas del Profeta, las relaciones entre musulmanes y no musulmanes deben ser de paz, de reconocimiento mutuo y de buen hacer. El musulmán, según el Corán, debe hacer llegar todo el bien a los demás y tiene prohibido hacer el mal a cualquier persona, en cualquier país (en América, en Europa, en Asia, en cualquier parte). Dice Dios:
Tratad a los demás con bien y sed justos con ellos en todas las relaciones porque Dios sólo habla a los justos.
Un día, un musulmán me preguntó si podía dar limosna a un español pobre. Adelante, le dije: se puede dar limosna y también se puede dar sangre a los no musulmanes.
Los musulmanes vivimos en España y disfrutamos de todos los derechos sin ninguna diferencia. Un día tuve un accidente: enseguida llegó una ambulancia, me llevó al hospital y allí me trataron como a los ángeles, sin preguntarme de que país era, si era pobre o rico…
Por eso decimos que debemos comportarnos con los españoles de la misma forma, porque los musulmanes, con toda sinceridad, disfrutamos en España de más derechos que en muchos países islámicos: recibiendo viviendas de protección oficial, atención sanitaria gratuita, desempleo, jubilación, enseñanza gratuita para nuestros hijos…
Debemos tratar a los españoles de la misma manera. Es una gran ofensa a Dios agredir su paz, más pecado que si fuera entre musulmanes. Dice el Profeta que el que trata mal al no musulmán será su enemigo el día de Juicio Final.
Después del 11M y ante 35 canales internacionales, en un sermón recité un versículo del Corán en el que Dios dice:
No tenéis que ser misericordiosos sólo entre vosotros sino con todo el mundo.
El Islam dice que hay que visitar a los no musulmanes en los hospitales y adoptar a niños no musulmanes y enterrar muertos no musulmanes. Un día el Profeta ordenó enterrar un muerto al lado de los cuerpos de musulmanes y le dijeron: oh, Profeta, es un judío y él respondió: es una persona.
Todos somos hijos de Adam, todos somos hermanos. Y debemos propagar la paz a través del Islam y de la cultura de los musulmanes.
(Publicado en el número 4 de la revista EL LIBRO DE IBN KHALDUN, Agosto de 2010).